1/28/2006

Apuntes

Hay algunas cosas que me rondan la cabeza de las que me gustaria hablar, pero no se si llegare a hacerlo, aqui las dejo indicadas para luego no volverme loco pensando en que era aquello de lo queria hablar.

1. Revistas vs. Libros
El libro como instrumento que pone en contacto con lo mas resistente al paso del tiempo, con lo que queda cuando todo lo demas parece haber desaparecido y posibilita la construccion en nosotros de una comprension mas compleja del mundo. La revista, la revista "especializada", por asi decirlo, que despliega frente a nosotros la variedad de caminos que en un momento determinado, en este momento, en "nuestro momento", aparecen ante nosotros, los cuales quedaran difuminados con el paso del tiempo o cambiaran su fisionomia, se convertiran en carreteras o autopistas, que seran claves para vehicular la autocomprension posiblemente de toda una cultura. La revista nos pone en contacto con el "ahora" mas inmediato, y nos hace participes de nuestro tiempo, mientras que el libro nos proyecta hacia atras o hacia adelante.
Es la revista acerca de lo pequenho y el libro acerca de lo grande?

2. La culpa fue de Gutemberg
Es sabido que durante la Edad Media el analfabetismo era generalizado. Los feligreses sabian acerca de la doctrina de la Iglesia a traves de las pinturas en los templos, de los canticos, de los sermones... cuando el latin comenzo a dejar paso a las lenguas romances y el latin era cada vez mas dificil de entender para los feligreses las pinturas y esculturas, junto con el "boca a boca" eran el principal medio de conocimiento de la "realidad". La comprension del mundo de un hombre era basicamente visual.
No tan solo era imposible acceder a la doctrina a traves de la Biblia debido al analfabetismo, sino porque estaba terminantemente prohibida su lectura, y por otra parte una Biblia era un articulo de lujo que casi nadie podia permitirse. (No fue San Vicente Martir el primero en imprimir un libro dentro de la Peninsula Iberica? Y no fue precisamente la Biblia, y encima en una lengua romance, en catalan?). Una Biblia era un objeto muy raro y su reproduccion se realizaba a mano por un monje, o grupo de monjes, durante interminables horas en un monasterio. Esas biblias son consideradas hoy en dia verdaderas obras de arte. Es la palabra de Dios echa carne, echa materia, echa libro. El cuidado, el celo empleado por cada uno de los obreros que participan en su elaboracion es supremo. Cada dibujo, cada letra, tienen que ser dignos del mensaje divino que "transportan". Todo empezo a acabar con Gutemberg y la imprenta, y es raro que en estos dias de telefono movil e internet no haya alguien que se sienta extranhado si confieso que me apetece hablar de caligrafia. Es sorprendente el contraste entre la indiferencia occidental y lo que parece una obsesion desmesurada por los orientales acerca de la caligrafia. Es cierto que tal vez nuestros alfabetos son menos "esculturales", menos "plasticos", que los orientales, y que tal vez nos resulta, frente a ellos, dificil recrearnos en la belleza de sus formas. Al fin y al cabo ya nadie escribe cartas, y cuando alguien lo hace, si se trata de algo serio, lo hace a ordenador..., que sentido puede ya tener preocuparse por la "buena letra"?. Ultimamente me resulta tan evidente que un mensaje en una pantalla solo dice una parte de la verdad... porque no puede representar el estado de animo, la violencia, las prisas, la calma, la excitacion, la timidez del que escribe... y ahora que lo pienso, tal vez la insistencia oriental en el trabajo de la caligrafia apunta en el sentido contrario. Es decir, habria una simetria entre lo escrito y el alma del que escribe, si, pero mas alla de esta constatacion pasiva y pseudopsicoanalitica, el alma de un individuo se modificaria tambien a traves de la modificacion de la forma en la que escribe. El momento en el que llega a ser capaz de expresar algo a traves de una forma plasticamente bella, equilibrada, un individuo esta formado como persona, porque su alma es igualmente equilibrada, bella.

3. Seccion de contactos
Posibilidad ilimitada de conocimiento de desconocidos.