Bajo la primera capa de barro que quitaron, apareció una imagen sorprendente. Era, situada casi al principio, la segura señal de que aquello que les esperaba al otro lado del muro llegaría a superar todas sus expectativas. Prosiguieron el trabajo con un ímpetu demoníaco, cuando poco antes las dudas habían empezado a asfixiarlos y sus herramientas se volvían amargamente pesadas y torpes. Ignoraron cada una de las siguientes imágenes que, cada vez más hermosas, fueron apareciendo tras las sucesivas capas de barro. Los ojos les ardían con un “más allá” que no llegaba. Al echar abajo el último panel encontraron frente a ellos un precipicio. Atrás sólo quedaban escombros.
10/10/2006
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